¿Válvula de maripos de doble excentricidad o válvulas de eje centrado?
La elección dependerá de multitud de factores, su finalidad o función, el diámetro nominal (DN), la presión de funcionamiento y el número de maniobras, son datos a tener muy en cuenta para su elección. En las válvulas doble excéntricas la excentricidad en el giro del disco o mariposa facilita bajos pares de maniobra, gran longevidad de la junta (JPA) de estanquidad, que junto con su robustez (serie 14) y otras ventajas, hace que esta válvula, de fácil instalación, sea las más adecuada para diámetros grandes y presiones elevadas. Por su diseño, pueden utilizarse en conducciones reversibles y como final de línea.
Las válvulas de eje concéntrico se caracterizan por el giro del disco perpendicular al plano de estanquidad de la mariposa. La estanquidad entre el disco y el manguito se da de forma puntual en todo el perímetro del disco, existiendo rozamiento constante en la maniobra, por ello, los pares de maniobra son más elevados, siendo su elección para presiones PN 10 y 16 bar. Para presiones superiores se recomienda válvulas de doble excentricidad. Se debe tener en cuenta que las válvulas de eje concéntrico de doble brida no pueden trabajar en final de línea salvo que se utilice una contra-brida aguas abajo que haga que el manguito permanezca en su lugar no permitiendo desplazamiento alguno o que éste sea vulcanizado en el interior del cuerpo de la válvula. Siempre es recomendable, sobre todo en las válvulas de eje concéntrico, maniobrarlas al menos 2 veces al año con la intención de observar su correcto funcionamiento e intentar evitar marcas o huellas prolongadas del disco en el interior del manguito que dificulte su maniobrabilidad con posibles consecuencias nefastas como la rotura del accionamiento, deformación del disco o ejes.